Nora Lía se acercó escondiendo el libro -recién llegado de Buenos Aires-, pero las imágenes multicolores de la tapa lo delataron en el acto. Y debe haberse enternecido por el brillo en la mirada porque insistió hasta que acepté el regalo. ¡Y qué regalo! "Martín y sus titanes" propone un viaje al universo Karadagian, que no es otra cosa que un baño de infancia e inocencia. De Vascolet con vainillas, de tele en blanco y negro y del ritual semanal que implicaba sumergirse en el maravilloso mundo de "Titanes en el ring".
Por esas cosas de la industria editorial, este trabajo de Leandro D'Ambrosio -con prólogo de Gillespi- coincide con otro libro sobre la troupe de Karadagian: "El gran Martín", de Daniel Roncoli.
Además de divertirnos, de emocionarnos y de sorprendernos, Karadagian nos hizo partícipes del fenómeno porque fue un maestro precursor del arte del merchandising. Así que coleccionábamos las figuritas, los muñequitos que venían con los chocolates Jack, las revistas, los pósters y los discos (¡qué tema el de la momia!). Además había películas y la troupe hacía giras. ¡Qué emoción ver de cerca al Caballero Rojo, a Rubén Peucelle, a Pepino!
Karadagian murió hace más de 20 años, en 1991. Me hubiera gustado encontrarlo algún día para darle las gracias. Por tanta fantasía, por cachitos de felicidad, por habernos enseñado a jugar a los titanes en el ring del patio y de la imaginación. Dos libros resumen todos esos sentimientos.